La próxima
vez el fuego
El universo, que no es tan sólo
las estrellas, la luna y los planetas, las flores, el césped y los arboles sino
también la demás gente, no ha creado palabras para nuestra existencia, no ha
reservado un sitio para nosotros, y si el amor no es capaz de abrir de par en
par las puertas, no habrá poder que quiera o pueda hacerlo. Y si uno desespera
(¿Quién no lo ha hecho?) del amor humano, solo queda el amor divino.
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